Hernia discal y Intraesponjosa

Hernia Discal - Entre una vértebra y otra, funcionando como una almohada, se encuentra el disco intervertebral, el mismo que actúa como amortiguador, evitando que las vértebras se choquen entre ellas. La parte externa está formada por un anillo fibroso, dispuesto en varias capas concéntricas, como si fueran las rayas del cañón de una arma, en diferentes ángulos. Cuanto más central es, mayor es el ángulo, lo que proporciona la resistencia y la protección de núcleo o jugo pulposo. Formado por una sustancia gelatinosa, el núcleo pulposo está compuesto por 80% de agua y lo restante de muco -polisacáridos, proteínas, sulfatos entre otras. Como si fuese una bola neumática, soporta y distribuye contra el anillo fibroso la presión de manera uniforme, en el sentido horizontal. 

En los movimientos de flexión y extensión del tronco, (inclinarse para adelante y levantarse), esta presión aumenta en el sentido contrario al movimiento. Es decir, si uno se inclina para adelante la bolita (núcleo pulposo) se va para atrás. La sobrecarga debida a las posturas incorrectas del día a día o en los ejercicios mal orientados, pueden llevar al rompimiento progresivo del anillo fibroso provocando la tan famosa y dolorosa Hernia Discal, porque el jugo pulposo avanza y alcanza uno de los ligamentos principales que pasan adelante y atrás del cuerpo de las vértebras: ligamentos común anterior y posterior. Es cuando duele. 

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La presión en el disco intervertebral es mayor al nivel de la columna lumbar y sacra, debido al peso del cuerpo, la curvatura lumbar y las fuerzas vectoriales en esta región, a pesar de que las vértebras lumbares son más robustas. Se calcula que el tronco, los miembros superiores y la cabeza, compongan cerca de la mitad del peso corporal del individuo. La reducción de la espesura del disco intervertebral en la región de las L5 y S1 (disco entre la 5ª. Vértebra lumbar y la 1ª. Vértebra del sacro) puede provocar un roce en el proceso espinoso y a largo plazo producir también una artrosis. No es raro que las personas tengan hernia discal acompañada por una artrosis en esa región, males cuyos diagnósticos se podrían confundir.

Hernia Intraesponjosa - o abombamiento del contorno del disco (prolapso) - Mientras que el anillo fibroso no pierde su resistencia bajo el efecto de una presión muy fuerte sobre el disco intervertebral, el núcleo puede provocar un hundimiento en el cuerpo de la vértebra, por la misma ser compuesta de material esponjoso y ser, en este caso, menos resistente que el anillo fibroso. Esto puede ocurrir cuando la presión tiene como origen la fuerza vertical, como por ejemplo en ejercicios con peso arriba de la cabeza realizados sin la debida preparación o saltos verticales sin la observación de la técnica correcta de amortiguación. 

Algunos estudios han demostrado que el inicio de la degeneración del anillo fibroso comienza a partir de los 25 años, perdiendo así, gradualmente la resistencia y produciendo pequeñas rajaduras entre las láminas, abriendo camino para el paso del núcleo bajo presión, corriendo el riesgo de esparcirse. Esta es una forma de hernia de difícil diagnóstico, porque el dolor puede manifestarse en varias regiones y no en apenas una localizada. 

Si el núcleo encuentra camino para afuera, puede ser tanto en dirección para la espalda, (hernia central posterior), para los lados (hernia posterolateral izquierda o derecha) o para adentro (hernia central anterior), ésta última es de las más raras. Los registros médicos denotan un índice mucho mayor, en torno de 80%, de hernias centrales posteriores, debido a la posición más frecuente del cuerpo en flexión del tronco. Inclinado para adelante. 

Al exteriorizarse, rompiendo el anillo fibroso, el núcleo encuentra al ligamento común posterior y puede quedarse apoyado en el mismo o escurrir (extrusión), quedando aprisionado entre el ligamento y el cuerpo de la vértebra (subyacente) situada inmediatamente abajo. 

En gran parte de los casos existe la posibilidad de que con ejercicios contrarios al movimiento que provocó el deslizamiento del núcleo, pueda provocarse la inversión del mismo y promover una especie de soldadura en el anillo fibroso.

Cuando la resistencia nuclear empuja, por decir así, el ligamento, puede quedar en el interior del canal vertebral siendo llamado de Hernia Discal Libre. 

Puede darse el caso de que parte del núcleo quede bloqueado bajo el ligamento vertebral, separándose de lo restante del núcleo y el espacio del anillo fibroso entre ellos se cierre. Si la hernia se desliza para arriba o para abajo entre el cuerpo de la vértebra y el ligamento, se llama Hernia Migratoria Subligamentar (secuestro).

La hernia discal normalmente se presenta acompañada de lumbalgia y/o de dolores ciáticas porque al deslizar tropezando en el ligamento posterior puede afectar las raíces nerviosas isquiáticas. La mayoría de las hernias se localizan entre las L4 / L5 o L5 / S1.

Gran parte de estas lesiones, como ya fue mencionado, pueden ser evitadas con ejercicios adecuados y posturas correctas durante el día y tres grupos musculares son los responsables directos por la protección lumbar: los paravertebrales, los de la capas dorsales (superficial, intermediaria y profunda) y los abdominales. El trabajo es, por así decir, dividido entre los tres y cuando uno de éstos falla los otros quedan sobrecargados, pero los paravertebrales acaban "pagando la cuenta" solos por ser músculos posturales. Basta que estemos parados, sentados o haciendo cualquier movimiento para que los mismos sean solicitados. 

Mucho más que por estética, los músculos del abdomen deberían ser vistos con importancia desde el punto de vista de la salud. Cuando éstos están frágiles el centro de gravedad cambia de posición y el brazo de resistencia entre la lumbar y la pared abdominal aumenta y el esfuerzo en las vértebras lumbares también aumenta. 

El entrenamiento con peso, aunque a los ojos del aficionado no parezca, tiene un índice de contusiones muy bajo, siendo considerada una actividad segura mientras que, la orientación sea dada por personas habilitadas. Según Zatsiorsky 99, los índices indican 1 para cada 10000 atletas que participan de entrenamiento o competencia. Si comparamos con las demás modalidades deportivas estos números pueden ser prácticamente desconsiderados. Mientras tanto, el que se dedica a levantar peso, debe estar atento para la columna lumbar, local donde se originan la mayoría de los problemas. Entre dolores musculares, articulares, tendinitis, distensiones y contracturas en las diversas partes del cuerpo, del 44 al 50% atacan la lumbar (lumbalgias, dolores ciáticas y/o hernia discal). Por lo tanto, si el atleta dedica atención a la postura, respiración, refuerzo de los músculos erectores de la columna y a la carga de peso compatible con la aptitud, tendrá un índice bajísimo de problemas en su vida atlética.

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Créditos:
Traducción copyright © Natalia Roggiero Barbieri
Texto copyright © Luiz Carlos de Moraes - Profesional de Educación Física
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